abandonado por su tutor en el orfanato Santa Lucía, aislado de todo. En
el colegio, además de los niños, viven Carmen, la directora; Casares, un
maduro profesor; Jacinto, el agresivo portero y una joven maestra llamada
Conchita. El líder de los chicos es Carlos, un adolescente de carácter hostil.
Desde su primer día en Santa Lucía, ante las aterrorizados ojos de Carlos
comenzará a aparecer, una y otra vez, la imagen de un niño cadavérico que
tratará persistentemente de comunicarse con él. Carlos no tardará mucho en
sospechar que este susurrante espectro infantil de intenciones nada claras
es, en realidad, el fantasma de un antiguo alumno llamado Santi,
desaparecido hace tiempo en circunstancias misteriosas.